Pues mira, después de darle muchas vueltas y sabiendo que
soy pésima haciendo fotos, como vosotras mismas podréis ver y de toda un serie
de contrariedades e infortunios nunca previstos, cosas que nos pasan sin
querer, como, voy a poner unos cuentos ejemplos, que tampoco tienen por que
haberme pasado todos…
- Tengo colocadas las fundas y la cámara no tiene pilas
- Tengo planificado hacerlas el fin de semana en el
pueblo, la cámara tiene pilas, pero se me olvida traer las fundas.
- Tengo planificado hacerlas el fin de semana en el
pueblo y tengo las fundas, pero esta vez no traigo la cámara.
- Ahora tengo cámara y tengo fundas, pero fíjate que me
voy a dar un paseo
- Luego no me apetece
- Ahora me voy a tomar un vermut
- Con esta luz me parece a mí, que no quedan bien las
fotos
- Voy a leer un rato a ver si acabo ese dichoso libro que
no me esta gustando, pero que no puedo dejar sin leer.
Y así pasan los días, hasta que te das cuenta de que o
haces las dichosas fotos (a corazón abierto, eso sí) o no puedo enseñaros las
fundas, y con gran coraje… ¡Aquí están! pero primero… ¡Cerrad los ojos!
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